Hoy, como todos los años, el Presidente de la República debe dirigirse a la Nación informándole de los progresos de su gestión. Hoy debería ser un día sencillo para Alan García, quien lidera un país con un crecimiento de entre 8 y 9% con entre 4 y 7% de inflación (recuérdese que la mayoría de países sudamericanos ya bordea los dos dígitos en este aspecto) y que es -junto con Chile y Brasil- uno de los pocos que cuenta con grado de inversión en la región.
Las cosas deberían ser sencillas. Debería pararse, mirar a todos a la cara, y decir "seguimos bien". Los aplausos deberían ser estruendosos y los vítores incansables.
Sin embargo, no es así. Alan García es uno de los Presidentes menos populares del continente.
Más allá de las causas de esta impopularidad y más allá de que sea él realmente el causante de los factores que determinan su impopularidad, aquí voy a intentar una alternativa de discurso para Alan García, una que cumpla con las expectativas de todo un país que espera impaciente ver los frutos del crecimiento del país. No me detendré en tecnicismos ni en politiquería, eso es para que sus asesores rellenen. Mi propuesta de discurso es un esqueleto sobre el cual el debería construir y adicionar lo pertinente.
Para mí, el discurso debería ser no de progreso y cambio, ni de distribución ni crecimiento económico. El discurso debería ser de consensos. Es el rol del Presidente comunicar a su país su opinión y la forma como él cree que el país puede progresar. Yo creo que un poco de inteligencia política lo llevaría a determinar que al país lo que le falta es saber concordar intereses y consensuar propuestas. Consenso y Concordancia, más que nada, en tres frentes: (i) Entre el Ejecutivo y la población; (ii) Entre los distintos partidos políticos dentro del Congreso y (iii) Entre Lima y las Regiones. Es allí donde hay que trabajar para progresar, y es así por simples razones:
Vivimos actualmente en un país que está creciendo a pasos agigantados, un país que no para de crecer y que está acumulando riquezas a gran escala. La estrategia nacional no puede ser, por lo tanto, que un sector de la población se apropie de esta bonanza en desmedro de otro sector; y esto funciona tanto para la derecha como para la izquierda. Ni la idea de que los altos estratos sociales y el gran empresariado sigan con su éxito a costa de los sectores pobres, ni la idea de que los sectores históricamente excluidos deben ahora invertir la situación para salir adelante a costa del empresariado y el rico. Necesitamos consenso, de tal forma que todos tengan acceso a los mecanismos que les permita salir adelante. Desde el accionista de una trasnacional, hasta el productor de papas en la sierra.
I. Consenso entre Ejecutivo y Población
El primer paso para lograr concordia en el país es que la gente entienda lo que pasa. El Ejecutivo se jacta de que lo que ha permitido el gran crecimiento del país es el capítulo económico de la Constitución, ese que habla de Economía Social de Mercado (palabra clave, Mercado), ese que habla de libre intercambio y ese que habla de Estado regulador -nunca interventor.
Un sistema así, sin embargo, se basa en la libertad de escoger. Uno debe ser capaz, siempre, de escoger lo mejor, de tal manera que, como Adam Smith dijo, la mano invisible de la Economía (hoy ya tan cuestionada) se encargue de llevar los impulsos egoístas de cada persona a resultados eficientes.
Ahora bien, podemos jactarnos realmente de ser una Economía de Mercado si las personas no tienen acceso a la información suficiente como para tomar la decisión más básica de todas: "Me o no gusta el camino que se ha escogido para el desarrollo?"
En la mayoría del país, la información sobre este tema es escaza. La gente sabe lo que sucede por las noticias y punto. En el peor de los casos, se informa de fuentes no adecuadas.
No tengo nada en contra de las Casas del Alba, pero si vamos a empezar a explicar por qué está mal el sistema que nos rige, la Libertad de Elección, Principio Básico de nuestro Sistema, exige, más bien demanda, que la población pueda escoger el sistema que desea luego de haber tenido todas las cartas sobre la mesa.
Uno escoge lo que entiende. Si una persona va a una Casa del Alba y le dicen "el sistema esta mal por a, b, c, d y e" y no hay nadie que le diga lo contrario, le va a creer a la Casa del Alba y va a salir deprimido y resentido contra su gobierno "que lo ha abandonado". Al día siguiente, se unirá a una marcha contra-sistema y ese mismo día, será repelido por policías, lo que confirmará su resentimiento y su frustración y pensará que la Casa del Alba tenía razón.
Por qué no existen Casas del Perú? Lugares donde se explique, como se hizo en Madre de Dios (con la excelente labor del Ministro Brack) por qué se está haciendo a, b, c, d y e? Por qué no hay un contrapeso a la propaganda anti-sistema?
Si el Perú, teniendo todas las cartas sobre la mesa, decide que el sistema bolivariano es mejor, que así sea. Que así sea y que así se haga, pues es la soberana voluntad del pueblo. Pero que sea una decisión informada. Que sea una decisión que sepa cuál es el otro camino. Una decisión que sepa la verdad. Si sabiendo cómo funciona el liberalismo, realmente cómo funciona, no la versión editada del UPPismo, el Perú escoge el Bolivarianismo, pues Amén. Sino, será una decisión basada en conocimientos errados y nos llevará a la ruina por la pura ignorancia.
Consenso. Es menester del gobierno fomentar el consenso entre lo que se hace y lo que la gente entiende. La gente no tiene por qué saber cómo funciona una concesión, no tiene cómo saber que el patrimonio de la nación es intangible. Si no hay nadie que explique a los cuzqueños cómo será la ley, y el UPPismo les dice que van a privatizar Machu Picchu, ellos le creerán y protestarán. El gobierno debe informar más. Consenso.
II. Consenso entre los partidos del Congreso
La legislatura anterior fue testigo de un gran fracaso. El cambio necesario que nuestra Quinceañera Constitución necesita fue postpuesta por luchas partidarias en donde cada partido fue incapaz de siquiera escuchar la opinión del otro.
Si cada partido va a ver su propuesta como una propuesta
de su partido y va a luchar por ella, en tanto que si esa es la opción votada
su partido ganará la contienda, entonces estamos perdidos.
El Congreso es el lugar donde la población está representada. No puede pretenderse que el 50% entero de la población esté mal y que es el otro 50% el único que tiene la razón. Debe ponerse a discusión las cosas, cuáles de mis propuestas estoy dispuesto yo a ceder a cambio de que tú cedas en tales otras propuestas? Cuáles de mis propuestas no estoy dispuesto a ceder y cuáles de las tuyas no estás dispuesto tú a ceder? Una vez que se sabe eso, uno puede redactar una propuesta de consenso y llegar a un resultado que tenga a todos contentos; o, en otras palabras, que vele por el bien común, no el bien partidario.
Problema: "Yo quiero cambiar de Constitución para cambiar de sistema económico" vs. "Yo quiero simplemente reformar la vigente". Consenso: "Hablemos de las reformas que yo quiero y propon propuestas de reforma en el sistema económico de esta constitución; conversaremos de esas reformas que yo estoy dispuesto a considerar con respecto al sistema económico"
No es tan difícil, sólo hay que dejar de ver el interés partidario en pro del interés nacional.
III. Consenso entre Regiones y Lima
Es simple: Lima no es la mamá del Perú. Deberían haber reuniones periodicas para determinar qué quieren las regiones, debería haber más transparencia en la transferencia del dinero. Debería haber más
accountability por parte de las regiones para las obras que hagan.
El sistema debería funcionar como el Banco Mundial: Un fondo, se presentan proyectos y técnicos aprueban en consideración a las capacidades de retorno y bienestar. No más cheques sueltos a las regiones!!
Son regiones que tienen determinada libertad, pero esto no significa que pueden hacer lo que quieran. Igual con Lima. No puede hacerlo todo. La regionalización existe, nos guste o no.
El consenso debe basarse en que Lima y Regiones deben tener un objetivo en común: el desarrollo del país. A Lima debe gustarle lo que Puno quiere hacer y lo que Puno quiere hacer dbee estar de acuerdo con lo que Lima tiene planeado. Si no lo está, conversen! Lleguen a un punto medio. Los Presidentes Regionales no pueden convertirse en enemigos del Presidente de la Nación. Una regionalización así no tiene sentido.