Una Relación Inteligente
Hoy, durante el I Congreso Internacional de Delimitación marítima de alguna manera, Carlos Ferrero y Fernan Altuve, comentando una exposición sobre actos unilaterales peruanos en la disputa con Chile, terminaron discutiendo sobre la situación general de las relaciones Peru-Chile.
El argumento de Ferrero es que el sistema de cuerdas separadas propuesto por la Cancillería, según el cual las relaciones políticas no deben menoscabar las relaciones económicas y comerciales, es un error que atenta contra el interés nacional. Un país con 7 mil millones de soles invertidos en el país no puede ser tratado de la misma forma de siempre si es que ahora hay una demanda ante La Haya, dice él. Para Ferrero, debería bloquearse la ampliación del Acuerdo de Complementación Económica (a.k.a TLC Peru-Chile) y no fomentarse la integración económica con un país en el que no podemos confiar.
Yo no estoy de acuerdo y eso me hizo pensar en un post de Stephen Walt sobre si Estados Unidos debería o no disculparse con Irán para poder reestablecer relaciones diplomáticas normales y buscar una relación más inteligente.
Walt dice que "no Iranian leader is likely to apologize to the "Great Satan" and no U.S. president could go beyond past expressions of regret without risking a backlash here at home. A better path is to emphasize the interests that the United States and Iran do have in common -- such as a shared desire for a stable and unified Iraq, and a growing concern about the Taliban's resurgence in Afghanistan -- while addressing the obvious points of contention (e.g., Iran's nuclear program)". Y lo mismo puede y debe ser aplicado a la relación Perú-Chile.
Yo no creo que la inversión chilena en Perú sea el producto de un grupo de empresarios malévolos sentados en la misma mesa que Foxley y Bachelet planeando su próxima jugada maestra para apoderarse del Perú. Para empezar, Chile es uno de los países que más inversión extranjera recibe así que tampoco es que ellos no tengan sus sectores económicos vitales "tomados" por extranjeros. Segundo, gran parte del boom de inversiones chilenas en el Perú no se debe a un deseo chileno de comprarnos, sino de que (i) ellos son los latinoamericanos con plata mejor posicionados geográfica y culturalmente para invertir aquí (hablan español, a diferencia de Brasil), no tienen que atravezar selvas ni cerros para llegar (a diferencia de Brasil y Argentina), compartimos una frontera viva (a diferencia de Colombia y Brasil) y (ii) simplemente invierten allí donde los peruanos no quieren invertir! Quien obliga a los peruanos a no invertir en retail? en electricidad? en servicios aéreos? que acaso no tenemos la plata? La prueba de esto es Vivanda. "no se puede" decían, ya está Wong, y así no se puede competir, y de la nada apareció vivanda y plaza vea y tienen un éxito enorme. Incluso ahora compiten con Cencosud! Lo mismo se aplica para aquellos que dicen "no se puede invertir en retail por saga y ripley". Esa actitud es la que hace que el nicho se abra a los extranjeros.
Por ahora voy a dejar el argumento de Ferrero en stand by y pasaré al de Altuve, que me pareció más sereno. Altuve dijo que lo que había que tener era disuasión, que debíamos ser capaces de hacer valer nuestro poder en el mundo de las relaciones internacionales y no depender tanto del derecho y la justicia para alcanzar nuestros fines con Chile. Eso se aproxima más a la idea de la relación inteligente de Walt.
Pero pretender ver en Chile un rival el 100% del tiempo tampoco ayuda. Estoy de acuerdo en que no hay que ser suaves con Chile ni complacientes con Chile, pero eso no equivale a decir que todo lo que sea chileno es malo, que una relación económica estable con Chile es por defecto mala! Eso simplemente no es verdad.
Las relaciones de los Estados no siempre son de suma cero. En el caso de Chile-Perú por ejemplo, podemos tranquilamente tener una relación de complementación, que no es lo mismo que amistad ni nada por el estilo. Estoy de acuerdo con que a Chile hay que tratarlo con cuidado (no porque sean "malos" sino porque, como todo Estado, vela por sus propios intereses, sucede nada más que los intereses peruanos y chilenos entran mas en conflicto por diversos motivos que digamos los intereses peruanos y brasileños) pero abandonarlos sería una tontera.
Chile y Perú se necesitan como un frente unido en el Pacífico para contrarrestar la influencia comercial que tiene y va a seguir teniendo Hong Kong, Singapur y Shanghai en el Pacífico. Con el calentamiento global y la apertura del Paso del Noroeste, el Canal de Panama, que nos acercaba a las grandes rutas comerciales, va a ser reemplazado y los grandes cargueros se alejarán de Sudamérica, pasando por el norte de Canadá. Si vamos a mantenernos como una ruta comercial atractiva, trabajar con Chile es esencial! Debemos complementarnos económicamente, saber qué produce uno y qué necesitamos que el otro produzca. Chile y Perú deben estar necesariamente unidos en el APEC por ejemplo.
Ahora, existen otros rubros en donde la relación no tiene que ser de cooperación. En asuntos del mar, definitivamente tenemos que ser más duros. Así como Chile tiene en claro cuándo debe saltar (Donayre, Ley de Líneas de Base) el Perú debería también saberlo (caso del candidato a alcalde de santiago, video de LAN, asesinato de peruano en la frontera, caseta en territorio peruano) y no debería darnos miedo que los chilenos se molesten, así no funcionan las relaciones internacionales.
Así pues ninguna postura radical es la opción: ni el odio puro ni la complascencia pura. Hay que saber tener una política exterior inteligente, cooperando donde debemos y peleando donde debemos... Pero eso sí, para pelear hay que tener con qué. El gasto militar, como dijo Altuve, en el Perú debe aumentar. Estar pretendiendo el desarme de latinamérica es una posición que no tiene sentido, si tenemos en cuenta que uno de los países más pacíficos del mundo es Canadá, que ha luchado en dos guerras mundiales y tiene miles de soldados en misiones de paz por todo el mundo. Ser pacífico no implica no tener armas, implica no usarlas para agredir.
En fin, yo sólo propongo saber poner las cosas en su lugar y ni imaginar a los chilenos como un grupo de Sres. Burns maquinando en sus escritorios de ébano contra el Perú, ni verlos como el amable tío millonario que siempre nos prestará plata y siempre será nuestro fiel aliado. No es ninguna de las dos: es un Estado y como tal vela por sus intereses. El Perú, como estado, debe hacer lo mismo con Chile.
La política internacional se basa en quién sabe utilizar mejor al otro. En algún momento tenemos que aprender a hacerlo...
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