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sábado, febrero 07, 2009

Una Relación Inteligente

Hoy, durante el I Congreso Internacional de Delimitación marítima de alguna manera, Carlos Ferrero y Fernan Altuve, comentando una exposición sobre actos unilaterales peruanos en la disputa con Chile, terminaron discutiendo sobre la situación general de las relaciones Peru-Chile.

El argumento de Ferrero es que el sistema de cuerdas separadas propuesto por la Cancillería, según el cual las relaciones políticas no deben menoscabar las relaciones económicas y comerciales, es un error que atenta contra el interés nacional. Un país con 7 mil millones de soles invertidos en el país no puede ser tratado de la misma forma de siempre si es que ahora hay una demanda ante La Haya, dice él. Para Ferrero, debería bloquearse la ampliación del Acuerdo de Complementación Económica (a.k.a TLC Peru-Chile) y no fomentarse la integración económica con un país en el que no podemos confiar.

Yo no estoy de acuerdo y eso me hizo pensar en un post de Stephen Walt sobre si Estados Unidos debería o no disculparse con Irán para poder reestablecer relaciones diplomáticas normales y buscar una relación más inteligente.

Walt dice que "no Iranian leader is likely to apologize to the "Great Satan" and no U.S. president could go beyond past expressions of regret without risking a backlash here at home. A better path is to emphasize the interests that the United States and Iran do have in common -- such as a shared desire for a stable and unified Iraq, and a growing concern about the Taliban's resurgence in Afghanistan -- while addressing the obvious points of contention (e.g., Iran's nuclear program)". Y lo mismo puede y debe ser aplicado a la relación Perú-Chile.

Yo no creo que la inversión chilena en Perú sea el producto de un grupo de empresarios malévolos sentados en la misma mesa que Foxley y Bachelet planeando su próxima jugada maestra para apoderarse del Perú. Para empezar, Chile es uno de los países que más inversión extranjera recibe así que tampoco es que ellos no tengan sus sectores económicos vitales "tomados" por extranjeros. Segundo, gran parte del boom de inversiones chilenas en el Perú no se debe a un deseo chileno de comprarnos, sino de que (i) ellos son los latinoamericanos con plata mejor posicionados geográfica y culturalmente para invertir aquí (hablan español, a diferencia de Brasil), no tienen que atravezar selvas ni cerros para llegar (a diferencia de Brasil y Argentina), compartimos una frontera viva (a diferencia de Colombia y Brasil) y (ii) simplemente invierten allí donde los peruanos no quieren invertir! Quien obliga a los peruanos a no invertir en retail? en electricidad? en servicios aéreos? que acaso no tenemos la plata? La prueba de esto es Vivanda. "no se puede" decían, ya está Wong, y así no se puede competir, y de la nada apareció vivanda y plaza vea y tienen un éxito enorme. Incluso ahora compiten con Cencosud! Lo mismo se aplica para aquellos que dicen "no se puede invertir en retail por saga y ripley". Esa actitud es la que hace que el nicho se abra a los extranjeros.

Por ahora voy a dejar el argumento de Ferrero en stand by y pasaré al de Altuve, que me pareció más sereno. Altuve dijo que lo que había que tener era disuasión, que debíamos ser capaces de hacer valer nuestro poder en el mundo de las relaciones internacionales y no depender tanto del derecho y la justicia para alcanzar nuestros fines con Chile. Eso se aproxima más a la idea de la relación inteligente de Walt.

Pero pretender ver en Chile un rival el 100% del tiempo tampoco ayuda. Estoy de acuerdo en que no hay que ser suaves con Chile ni complacientes con Chile, pero eso no equivale a decir que todo lo que sea chileno es malo, que una relación económica estable con Chile es por defecto mala! Eso simplemente no es verdad.

Las relaciones de los Estados no siempre son de suma cero. En el caso de Chile-Perú por ejemplo, podemos tranquilamente tener una relación de complementación, que no es lo mismo que amistad ni nada por el estilo. Estoy de acuerdo con que a Chile hay que tratarlo con cuidado (no porque sean "malos" sino porque, como todo Estado, vela por sus propios intereses, sucede nada más que los intereses peruanos y chilenos entran mas en conflicto por diversos motivos que digamos los intereses peruanos y brasileños) pero abandonarlos sería una tontera.

Chile y Perú se necesitan como un frente unido en el Pacífico para contrarrestar la influencia comercial que tiene y va a seguir teniendo Hong Kong, Singapur y Shanghai en el Pacífico. Con el calentamiento global y la apertura del Paso del Noroeste, el Canal de Panama, que nos acercaba a las grandes rutas comerciales, va a ser reemplazado y los grandes cargueros se alejarán de Sudamérica, pasando por el norte de Canadá. Si vamos a mantenernos como una ruta comercial atractiva, trabajar con Chile es esencial! Debemos complementarnos económicamente, saber qué produce uno y qué necesitamos que el otro produzca. Chile y Perú deben estar necesariamente unidos en el APEC por ejemplo.

Ahora, existen otros rubros en donde la relación no tiene que ser de cooperación. En asuntos del mar, definitivamente tenemos que ser más duros. Así como Chile tiene en claro cuándo debe saltar (Donayre, Ley de Líneas de Base) el Perú debería también saberlo (caso del candidato a alcalde de santiago, video de LAN, asesinato de peruano en la frontera, caseta en territorio peruano) y no debería darnos miedo que los chilenos se molesten, así no funcionan las relaciones internacionales.

Así pues ninguna postura radical es la opción: ni el odio puro ni la complascencia pura. Hay que saber tener una política exterior inteligente, cooperando donde debemos y peleando donde debemos... Pero eso sí, para pelear hay que tener con qué. El gasto militar, como dijo Altuve, en el Perú debe aumentar. Estar pretendiendo el desarme de latinamérica es una posición que no tiene sentido, si tenemos en cuenta que uno de los países más pacíficos del mundo es Canadá, que ha luchado en dos guerras mundiales y tiene miles de soldados en misiones de paz por todo el mundo. Ser pacífico no implica no tener armas, implica no usarlas para agredir.

En fin, yo sólo propongo saber poner las cosas en su lugar y ni imaginar a los chilenos como un grupo de Sres. Burns maquinando en sus escritorios de ébano contra el Perú, ni verlos como el amable tío millonario que siempre nos prestará plata y siempre será nuestro fiel aliado. No es ninguna de las dos: es un Estado y como tal vela por sus intereses. El Perú, como estado, debe hacer lo mismo con Chile.

La política internacional se basa en quién sabe utilizar mejor al otro. En algún momento tenemos que aprender a hacerlo...

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miércoles, febrero 04, 2009

Comprar Peruano

Mucho se discute hoy tanto en Peru como en EEUU sobre la posibilidad de fomentar el consumo nacional frente al extranjero como manera de reactivar la economía. El consumo de bienes hechos en Peru (o USA) ayudaría a las empresas en problemas a no perder mercado frente a extranjeros.

No tengo ningún problema con el enfoque peruano de una campaña "Comprale al Perú", en tanto no es nada obligatorio y serán finalmente los consumidores los que decidan si compran o no peruano, basandose en la calidad del producto y su precio; es decir, tomarán una decisión racional dentro de una Economía de Mercado.

En cambio, para el caso de USA, en donde se discute la promulgación de un plan de estímulo dentro del que se incluye una cláusula que limita la compra de bienes extranjeros para los proyectos de inversión en pro de los estadounidenses, pienso igual que el Ph.D. Gary Becker.

Las personas deben ser libres de escoger el mejor producto basandose no en la nacionalidad sino en la calidad y precio, así de simple. Cuando alguien dice "yo compro Sapolio porque es peruano y no compro tal otro producto, porque es chileno", esta coqueteando con la idea irracional de decir "no me importa consumir cualquier cosa con tal de que sea peruano". Y lo más increible es que se piensa que eso, "comprar peruano sin importar qué es", es bueno para la economía! Todo lo contrario.

Por ejemplo, que pasa si todo el Perú decide comprar el producto A solo porque es peruano y dejan de comprar el producto A1, de menor calidad, porque es extranjero? Para muchos proteccionistas, el productor A tendrá más dinero y lo invertirá en mejorar su producto y la economía mejorará porque habrá más producción interna.

Pero la verdad es que si uno compra un producto peruano por el solo hecho de que es peruano, lo que sucede es que uno compra un producto de menor calidad y premia la ineficiencia del productor A, que no es capaz de producir un producto competitivo. Qué va a pasar? simple, A nunca va a salir del Perú, nunca va a exportar y nunca va a tener incentivos para mejorar su producto, porque lo que lleva de la mano el crecimiento de su venta no es qué tan bueno es el producto A, sino que tan peruano es; así solamente bastará hacer buenas propagandas y nada más. Mientras tanto, nosotros estaremos comprando un producto más caro y de menor calidad que lo que podríamos estar consumiendo. Entonces el consumidor pierde y si el consumidor pierde, todos perdemos, porque todos somos consumidores.

Y eso no es todo, que pasa con A? el está produciendo algo ineficientemente. De repente si A dejase de producir A e hiciese digamos Z, sacaría un producto mil veces mejor y mucho más barato que el producto Z1 producido afuera. De repente produciendo Z, el productor A puede sacar del mercado al productor extranjero Z1. Pero eso nunca pasará porque A no tiene incentivos para cambiar.

La conclusión es que el proteccionismo no es bueno y que si el Presidente quiere que compremos cosas peruanas por el simple hecho de ser peruanas, está fomentando un daño a la economía. Tenemos derecho a comprar lo mejor por el mejor precio y lo mejor que podríamos hacer para ayudar a nuestros productores es mandarles un mensaje, a través de nuestras decisiones de consumo, y decirles que no están haciendo bien las cosas. Hacer lo contrario es precisamente dañar la economia.

Comprar peruano sí, pero en tanto lo peruano sea lo mejor. Y debería serlo, porque tenemos las aptitudes como para producir productos de alta calidad.

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domingo, febrero 01, 2009

Dos Principios para el Desarrollo Moral

Una de las preguntas más frecuentes entre los eruditos peruanos es cómo hacer para que el crecimiento económico se extienda a todos los sectores y pueda finalmente convertirse en desarrollo social. La pregunta de cómo el 5% de crecimiento puede paliar el 39% de pobreza que plaga al país.

Si bien esta pregunta es vital, ver todo desde el punto de vista económico es también algo simplista. El desarrollo va más allá del dinero. Es también, en parte, un estado mental; tal como el que los protestantes europeos tenían en 1600 o como los estadounidenses de 1800. Es una voluntad de salir adelante por uno mismo pero junto con los demás. Es no ser mezquino, no ser improvisado, es tener una meta y ser organizado. Estados Unidos, sin la guía moral de Washington (que no podía mentir) y la razón de Jefferson, no habría prosperado.

Es por eso que gran parte del mundo académico peruano reconoce la importancia de la educación como una reforma básica para alcanzar el desarrollo. Sin embargo, gran parte de este sector propone la educación como una forma de incluir a las personas en el mercado, de darles conocimientos para que puedan comprar y vender; y eso no basta.

Una sociedad civilizada necesita descanzar sobre el estado de derecho, el imperio de la ley, el verdadero sentido de obligación.

Una sociedad civilizada no puede crecer sobre la base de una población improvisada (criolla) en donde el vivo, el exitoso, es el que se aprovecha del tonto, el que le saca la vuelta a la ley, el que sabe cómo burlar a la policía y evitar ser controlado por el monopolizador del derecho en la vida social (El Estado).

Claro que el rol del Estado en fomentar la displiscencia frente a las leyes no puede negarse: leyes ineficientes, policías corruptos, congresistas vagos; todo contribuye a que las personas no respeten el Estado de Derecho, pero si pretendemos llegar al desarrollo, la misma población tendrá que alcanzar un desarrollo moral mínimo, indiferentemente del rol que el Estado pueda tener en su promoción.

¿Pero cómo? ¿De qué forma puede el Perú, el país de los vivos, el de la criollada, encontrar su norte moral para el desarrollo? ¿Cómo hacer que el taxista de turno a las 3am no se pase la luz roja ni exceda el límite de velocidad? ¿Cómo hacer que el camionero en la carretera no pese su vehículo antes del control de tolerancia cero, modifique el peso con ayuda de terceros, pase el control y vuelva a subir la carga adicional unos kms después? ¿Cómo hacer para que una persona sector A deje de referirse despectivamente a sus hermanos andinos? ¿Cómo?

La historia nos ofrece dos principios que a mi parecer son básicos y que se remontan siglos al pasado.

El Primero viene desde Grecia, en la antigüedad. En los escritos de Platón, el se pregunta qué cosa es la justicia y concluye que esta es que cada uno haga lo que tiene que hacer, en contraposición a la teoría popular de que lo justo es dar a cada uno lo suyo.

Más allá de si esta es realmente la definición de justicia (un valor ambiguo y poco claro) es importante destacar la relevancia de este principio de hacer cada uno lo suyo. Lo contrario, esperar que a cada uno se le dé lo suyo, lleva a la displicencia, a exigir y no a hacer, a esperar que el Estado me dé mi pescado en lugar de aprender a pescar. Digamos que por lo menos es eficiente socialmente que cada uno haga lo suyo. Si alguien va a hacer algo, que lo haga de la mejor manera posible. Que tu mejor esfuerzo te permita ser de los mejores en lo que haces. Si no es así, no lo hagas. Ser el vivo no es el verdadero paradigma. La viveza es el total opuesto al ideal de la justicia platónica. La criollada es hacer cada uno lo menos posible para aprovecharse de la ignorancia o la buena fe del tercero. Eso no lleva al desarrollo, sino al caos. No importa lo que uno haga con tal de que lo haga para ser el mejor. Ser el mejor barrendero, ser el mejor taxista, ser el mejor vendedor, ser el mejor empresario, ser el mejor presidente; ese es el verdadero espíritu que nutre el desarrollo de los pueblos.

El otro principio es más reciente y se refiere a la teoría del imperativo categórico de Kant: "Actúa de tal manera que el máximo de tu conducta pueda ser usado como ley universal". Esto significa que uno debe actuar de tal forma que si todos actuaran como uno, el mundo sería un mejor lugar. A esta teoría se la acusa de ser irrealizable y tal vez sea cierto, pero en la medida de lo posible, es útil y ha sido reconocida desde hace años por cientos de culturas, empezando por los tres pilares de la moralidad inca: no mientas, porque si todos mienten nadie puede confiar en nadie; no robes, porque so todos roban nadie sería dueño de nada nunca; no seas ocioso, porque si todos fuesen ociosos la sociedad no avanzaría.

La idea central es que uno debe actuar siempre teniendo en cuenta al otro, al bien comun. Es similar a la idea católica de no hacer a otros lo que no deseamos que nos hagan a nosotros; pero va más allá: no es una obligación moral bilateral entre una persona y yo, es un principio moral erga omnes, aplicable a todos para con todos. Implica ser empático, implica poner luces intermitentes al cambiar de carril para visar al otro, implica dejar que las personas mayores se sienten en los asientos reservados de las combis, implica no botar desperdicios tóxicos en los ríos de los campesinos.

Estos dos principios son el verdadero esqueleto del desarrollo y hasta que no podamos incrustarlos en las mentes de nuestros ciudadanos difícilmente podremos transformar por completo el crecimiento económico en desarrollo social.

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Listo el TLC

No podía dejar de comentar que hace exactamente 1 hora con 57 minutos entró en vigencia el TLC Perú-EEUU. Muchos medios tanto peruanos como extranjeros han cubrido la noticia y vale la pena resaltar que ni siquiera La Primera se ha atrevido a decir que esto es algo malo.

Ahora, si bien los efectos del TLC van a ser inmediatos y los carros van a costar 400 dolares menos, es también verdad que para que el TLC tenga un verdadero efecto necesitamos carreteras, puertos, aeropuertos; y no sólo en la costa, no sólo en Lima. Necesitamos integrar a la sierra al mercado y crear una cadena productiva en el país. De lo contrario lo que va a pasar es que empresarios peruanos y ecuatorianos y bolivianos y brasileros van a venir aqui a dar trabajo a los costeños mientras que la sierra va a seguir igual de abandonada.