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viernes, abril 18, 2008

Algunas consideraciones sobre el fin del mundo

A fines de 2007, los líderes del mundo se reunieron en Indonesia a discutir mecanismos que puedan paliar los efectos negativos del calentamiento global en el futuro cercano. Si tenemos en cuenta que la idea de la Conferencia era lograr un acuerdo que, a través de mecanismos concretos, tasas específicas y medidas serias, pueda por lo menos controlar la crisis climática que se avecina, no es difícil considerarla un total fracaso. El esfuerzo conjunto que el mundo esperaba se limitó a meros compromisos vagos e investigaciones “para ver si es que” vale la pena asumir obligaciones más precisas.

Así las cosas, al mundo no le queda más que asumir las consecuencias de su falta de decisión, lo que implica estar preparados para serias transformaciones y considerables amenazas a la seguridad global. En efecto, el calentamiento global es más que el mero incremento en la temperatura; se trata de un fenómeno que, sumado a la escasez de recursos y a la sobrepoblación imperante en el mundo de hoy, creará una crisis humanitaria sin precedentes que cambiará radicalmente nuestra forma de lidiar con el mundo.

Para llegar a entender esta situación, debemos captar los dos efectos principales que el incremento del clima está causando a nuestro mundo: (i) derretimiento de casquetes de hielo y (ii) incremento de sequías y áreas desérticas. Así por ejemplo, con el Ártico derritiéndose a una tasa de 60 mil km2 por año, las zonas inestables del delta del Ganges en la nación musulmana de Bangladesh se verán inundadas causando masivos desplazamientos a la India, de religión hindú, mezclando dos poblaciones que viven separadas desde 1947 y en una región en donde las tensiones religiosas sobran. Asimismo, con el Sahara en constante expansión, los habitantes nómades de los desiertos entrarán en conflicto cada vez más seguido con agricultores sedentarios en el norte de África en lo que podría ocasionar conflictos del mismo tipo que actualmente desgarra Darfur, sólo que en proporciones mucho mayores.

Incluso Sudamérica no estará exenta de problemas. La disminución de los glaciares y la consecuente reducción de los caudales de los ríos, traerá consigo una escasez de agua que generará importantes desplazamientos internos y conflictos por el control de las montañas que nutran los pocos ríos remanentes. La retórica populista de corte chavista podría expandirse en la región si no se encuentran soluciones rápidas y efectivas a estos problemas.

Así, dadas las inevitables consecuencias que este imparable fenómeno nos impone, no queda más que esperar que nuestros gobiernos y nuestros líderes estén a la altura del desafío que se aproxima, pues seremos nosotros los que asumiremos las consecuencias de sus decisiones.